Pages

Tuesday, September 6, 2011

de aankomst in Antwerpen

Ya llevo una semana en Bélgica. La verdad es que tengo muchísimas cosas que contar, así que iré organizándolas poco a poco en diferentes entradas.

Hoy me gustaría dedicar unas líneas al día en que comenzó mi periplo por tierras belgas. Dos aviones me separaban del país de la cerveza, el chocolate, los gofres , los mejillones importados que son el plato nacional, y los vaivenes políticos.

Me gustaría empezar diciendo una cosa en la que seguro que todo el que esté o haya estado de Erasmus me dará la razón: el primer día suele ser lo peor. Es en ese momento en el que el nerviosismo y la incertidumbre te llevan prácticamente a la locura. Y si a eso le añadimos el ambiente de los aeropuertos, vamos guapos.

En el primer vuelo todo fue como la seda, a excepción de un pequeño retraso de 30 minutos en el embarque. Sin embargo, todo lo que rodea al vuelo hasta Bruselas es digno de relatar en este blog.

Al llegar al aeropuerto de Barcelona, me encontré con Verónica y Macarena, dos sevillanas que estudiarían en mi mismo hogeschool y que, por pura coincidencia, iban en el mismo vuelo que yo hacia Bélgica. Tras las presentaciones nos preparamos para coger el próximo vuelo gracias al cual estaríamos a las tres de la tarde en nuestra querida Bruselas (o al menos eso creíamos).

En resumidas cuentas nuestro vuelo salió tres horas más tarde de lo previsto. Tras numerosos cambios de avión, anuncios de problemas técnicos y anuncios de 9256 puertas de embarque diferentes, finalmente encontramos la salida a través de nuestra adorada puerta 65.

A eso de las seis de la tarde llegamos a Zaventem, el aeropuerto internacional de Bruselas, y allí comenzó nuestra particular odisea. Un viaje que, de haber estado yo solo, probablemente me hubiera llevado de vuelta a España por un ataque de ansiedad o algo así. En pocas palabras, en el aeropuerto de Bruselas nos quedaba más de la mitad del camino por recorrer. Además de ser un aeropuerto enorme en el que como te pierdas estás dando vueltas durante horas, teníamos que coger un tren o un autobús para ir a Amberes.

Resulta que el tren que cogimos no iba directo, y tuvimos que hacer trasbordo en Bruselas-Norte. Con nuestros 33 kilos por persona, nos subimos al tren, obstruimos el paso a la mayoría de los usuarios del tren y nos entregamos a la suerte rezando por que supiéramos encontrar la parada correcta: Antwerpen-Centraal,

Y en uno de esos momentos de duda fue cuando yo solté mi primera frase en neerlandés en el país con mis conocimientos súper básicos. Me dirigí a unos chicos y les dije:

Is Antwerpen-Centraal de eerste halte of niet?
¿Es Amberes-Central la primera parada o no?

Sorprendentemente, me entendieron y me lo explicaron muy bien. Una media hora después nos bajamos en Bruselas-Norte, que es donde hicimos las fotos que aparecen en esta entrada.

Tras otro rato bastante grande esperando, nos metimos en un tren con destino Essen (sí, Essen en Alemania) y esperamos a que en algún sitio apareciese nuestro querido "De volgende halte is Antwerpen-Centraal" (Próxima parada: Amberes-Central)



Tras unos 45 minutos, nos plantamos en Amberes-Central, y allí me esperaba mi querida Caroline con su amigo Dieter para ayudarme con el equipaje y llevarme a mi kot. Conocí a Caroline a través de la Erasmus Student Network cuya labor admiro profundamente.

En resumen, se suponía que a las cinco estaría en Amberes ya, pero al final llegué sobre las 9 y media de la noche. De todas formas, creo que me da igual porque mereció la pena. Además de tener a dos compañeras de viaje muy majas, conocí a dos belgas majísimos y me llevé a mis propios traductores para poder comunicarme bien con mi casero al llegar al kot. :DD

Y ese fue el primer día de mi Erasmus. Un día de lo más accidentado pero que, a pesar de todo, fue inolvidable a su manera. Un primer día en el que aprendí un poco lo que es esa cosa llamada compañerismo.

Saludos a Maca y Vero :)

Tot ziens!

:D

1 comment:

  1. Hubo demasiadas peripecias en el viaje para mi gusto, y esa sensación de no saber si nuestras maletas seguirían ahí o no... cómo olvidarlo (no, es en serio: CÓMO OLVIDARLO? xDDDD)

    Pero siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante, y la compañía...

    Bueno, lo dejo ahí. La compañía. A secas =)

    ReplyDelete