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Wednesday, February 29, 2012

mijn reis naar Griekenland


Esta entrada es especial por dos razones. En primer lugar, os hablaré de un país distinto a Bélgica. En segundo lugar, os voy a hablar de algo que había querido hacer desde que empecé el bachillerato. Siempre me habían dicho que "todo llegaba en la vida" y, en este caso, finalmente llegó.

Allá por enero compré los billetes para irme a Atenas a visitar a ciertas personas con las que pasé momentos memorables en Oviedo: desde nuestros intercambios griego-español hasta nuestras fiestas en las que no faltaba el ouzo ni la música de Helena Paparizou. Nunca olvidaré aquel día en la facultad en el que, al oír a gente hablando en griego, me armé de valor y me lancé a hablar con ellas en griego. Sorprendidísimas, me dieron su Facebook y hasta el día de hoy.

A principios de febrero me fui rumbo a Atenas. El viaje en avión, tanto la ida como la vuelta, fueron de diez: puntualidad, buenos horarios y un trato genial. A las tres horas estaba en el aeropuerto Eleftherios Venizelos (algo se muere en el alma cuando tengo que escribir en griego con caracteres latinos). Para que os hagáis una idea de lo rápido que fue todo, básicamente llegué a las cuatro y diez al aeropuerto, a y veinte tenía mi maleta y cinco minutos después ya estaba en el autobús hacia la casa de una de mis amigas.

Como hay muchas cosas de Atenas que tranquilamente podrías buscar en Google y obtener casi la misma información que la que yo os podría dar, pienso que es mejor que os dé mi particular visión de los griegos y de la capital helena.

Antes de nada, debo decir que me trataron genial. Los griegos ya son de por sí bastante sociables y hospitalarios, pero aquí la cosa ya alcanzó límites insospechados. La foto que tenéis a la izquierda es la estampa que me dio la bienvenida a casa de una amiga mía. Y eso que ella me había dicho que su madre había preparado "algo de comer". Tras haber estado una semana en Atenas, debo decir que no hay una sola cosa que no me guste. Y, para que veáis que he probado muchísimas cosas, os diré los nombres de algunas cosas que he probado y lo googleáis: tzatziki, xoriatiki salata, feta, anthotiro, kalamakia, melomakarona, kourabies, spanakopita, tiropita, fazoliada, fakoi, fava, mousssaka...

Otra cosa que no falta en la cultura griega es el café (elinikó naturalmente). En mi semana en Grecia bebí tanto café como nunca había bebido en mi vida. Y aquí está la prueba:
Feel like a Greek man sippin' on his frappé.

Atenas es una ciudad que irradia arte y, precisamente por esta razón, es una parada obligada para todo estudiante de humanidades o para todo el que tenga un mínimo interés cultural o artístico. Aparte del museo de la Acrópolis, me pasé por el museo de arte cicládico y por el museo bizantino. A este último fui con mi amiga estudiante de arqueología que, muy maja ella, me explicó la historia de las obras en griego. Sinceramente, nunca pensé que comprendería ese tipo de explicaciones en un idioma como el griego. Ánforas aquí, ánforas allá, figuritas aquí, cerámica de figuras negras o rojas, frescos, esculturas, marmóreas figuras, trabajo de la anatomía, realismo, protoexpresionismo helenístico y todo ese tipo de cosas de pseudocrítico de arte se me pasaban por la cabeza al contemplar las obras. Maravilloso.

Hasta aquí, me he referido al idioma en varias ocasiones. En efecto, hablar el idioma ayuda muchísimo a explorar una ciudad o un país. Nunca se me olvidará la cara con la que me miraban algunos griegos cuando les decía que no era griego. Supongo que no soy una persona que se lo tenga muy creído, pero debo decir que me sorprendió muchísimo que me dijesen que hablaba griego como si hubiese estado viviendo en Grecia. Ese tipo de cosas son las que me animan a seguir aprendiendo.

Bueno, creo que por hoy habéis tenido bastante. Es probable que hable de más cosas sobre Grecia en otras entradas, así que estad atentos (quienquiera que lea este blog).

Quién me iba a decir a mí que acabaría yendo a Grecia y viviendo la cultura griega en toda su esencia...
Μαργαρίτα, Παρασκευή, Ειρήνη, Αμαλία, Φάνη
Μου λείπετε κιόλας! Θα τα πούμε στα νησιά!

Thursday, February 23, 2012

mademoiselle moustache


En una ciudad como Amberes, es normal sentirse arrastrado hacia los edificios típicos o los grandes museos llenos de obras maravillosas. Sin embargo, a veces la belleza está en las pequeñas cosas, en esos pequeños detalles o lugares que a veces pasan desapercibidos. Y uno de esos pequeños lugares es Mademoiselle Moustache.

Mademoiselle Moustache es una cafetería de lo más acogedora que está situada en la calle Paardenmaarkt, una calle que probablemente todos los Erasmus conocemos o bien porque pasamos por ella de camino a Café D'Anvers. A mí me llevó una compañera de clase belga porque, según ella, era un sitio "muy bonito que tenía cafés muy buenos".

Efectivamente, Marlies tenía razón: me ha gustado mucho el sitio. Tienen una gran variedad de cafés y chocolates con nombres de lo más originales. Cuando fui con Marlies, probé un Iced Moccachino y me gustó bastante. La próxima vez que vaya creo que probaré el "Super Mario".

Mademoiselle Moustache es un tipo de cafetería que no he visto nunca en España o, al menos, en mi región. Abundan las tabernas irlandesas, las grandes cafeterías, pero escasean estas pequeñas cafeterías con un aire de pueblo. Vale, si quieres un "aire de pueblo" también podrías ir a los típicos bares en los que señores de avanzada edad juegan a la brisca, al tute, al mus o comentan el clásico según el día de la semana. Esto, señores, NO ES LO MISMO de ninguna manera.

En esta cafetería parece que se cuidan bastante los detalles. Tienen sus tazas propias con bigotito incluido. Es una pena que me olvidase la cámara, pero no os preocupéis porque la próxima vez habrá fotos. Aparte de las tazas, la camarera hace bonitos dibujos con esmero en tu café. Sé que estoy rozando lo cursi en estos momentos, pero debo destacar esos pequeños detalles que seguramente enganchan a la clientela.

En resumen, Mademoiselle Moustache es un lugar por el que merece la pena pasarse.

*Imágenes: Página de Facebook de Mademoiselle Moustache.

Sunday, February 19, 2012

blok (tegen de klok?)

Blok es una palabra en neerlandés que designa el periodo de exámenes; blokken es un verbo que hace referencia a la actividad de intentar meter en tu cabeza páginas y páginas de teorías, juicios y tribulaciones con la mayor eficacia posible. Vamos, lo que viene siendo estudiar o empollar. Dejo a elección del lector la preferencia de uno de los dos verbos.

Blok tegen de klok es el título de un recorte del periódico gratuito Metro que lleva pegado en mi habitación desde el pasado mes de enero. Tegen de klok, contra el reloj, a contrarreloj. El estrés es algo habitual en épocas de exámenes y, por supuesto, ni estando de Erasmus te abandona.

Como no supe las fechas de mis exámenes hasta una semana antes de Navidades, me vi obligado a volver a tierras flamencas hacia el 4 de enero, ergo quedándome sin mi noche de Reyes aunque no por ello sin roscón, ya que mi madre se ocupó de que no faltase el preciado dulce antes de volver aquí.

Los dos exámenes que hice fueron genial. No sé vosotros, pero yo, a pesar de que ya llevo algo más de cuatro años en la universidad, siempre me pongo nervioso antes de los exámenes. No estoy diciendo que me ponga nervioso como la gente que empieza a proferir gritos de desesperación cual plañidera rezando a los dioses para que la erudición baje del cielo por ciencia infusa en forma de bolígrafo. Ni tampoco soy de esa gente que, de una manera bastante cínica, llora y lamenta que no han estudiado nada, afirmando por activa y por pasiva que van a suspender para finalmente acabar sacando un sobresaliente. Sólamente hablo de un ligero nerviosismo probablemente motivado por el eterno miedo al fracaso.

Si hay algo que mis años en la universidad me han enseñado es a pensar que lo hecho está hecho (por favor absténgase de referencias a letras de Shakira). Cada vez que hago un examen, en cuanto llego a casa guardo absolutamente todo lo relacionado con esa asignatura y me pongo a pensar en lo siguiente. No merece la pena agobiarse a causa de los errores cometidos o de las cosas que hemos olvidado. Alea iacta est.

Creo que por hoy ya he escrito suficiente. Espero que vuestros exámenes hayan salido estupendamente.

Tot ziens!!

Saturday, February 18, 2012

ik ben eindelijk terug.

Tras un largo periodo de inactividad, por fin he vuelto para contaros muchas cosas. En primer lugar, debo decir que no creo que me baste una sola entrada para contar todo lo que he hecho en estas semanas. Aún así, creo que sé por donde debería empezar: la vuelta a casa.

Allá por diciembre, me sentí el protagonista del anuncio de El Almendro, volviendo a casa por Navidad, de vuelta a mi hogar para celebrar Nochebuena y que viva la felicidad y todo eso. Aparentemente, los míos debieron de verme muy delgado. Lo digo básicamente porque durante mi estancia no hice más que comer todas las cosas ricas que me habían preparado, así como todas las cosas ricas que echaba de menos en Bélgica.

Poco me imaginaba yo que, nada más pisar suelo español, mi vida iba a adoptar un ritmo tan absolutamente frenético. Fueron unos días maravillosos cargados de helados, fabada de mamá y de la abuela, turrones, polvorones, mazapanes, peladillas y todo tipo de dulces navideños. Comilonas y más comilonas.

Y entre comilona y comilona, reencuentros y ensayos. Sí, habéis leído bien, ensayos. Fui a ensayos para actuar el día 30 de diciembre en el festival de Navidad de mi academ
ia de danza y, en momentos como ese, te das cuenta de lo mucho que te falta la danza (y la gente con la que danzas). No veo la hora de volver a pisar un escenario aunque sea por unos momentos :D

Mi Nochevieja fue de lo más singular. Por primera vez en mi vida, me fui de casa rural con unos amigos y lo pasamos genial. Los vídeos que publiqué en mi canal de YouTube dan fe de eso. Supongo que no hace falta que os dé un análisis exhaustivo de lo que aconteció esa noche. Dejémoslo en un "hoy comamos y bebamos, y cantemos y bailemos", ¿de acuerdo? Un besazo para Luz, Miki, Ana, Carla y Javi.


No quiero concluir esta entrada sin mencionar a mi grupo de filólogos/traductores/físicos con los que pasé una noche como poco particular. Particular en el sentido de que salimos de fiesta un lunes (creo que era lunes o jueves, no me hagáis mucho caso) así porque sí. Una noche en la que prácticamente ningún bar estaba abierto y al final de la cual acabamos desayunando en una cafetería a las 6 y media de la mañana. De todos modos, a pesar de vuestra/nuestra falta de organización, sabéis que os quiero mucho. :P

Bueno, y hasta aquí mi entrada de hoy. Espero que os haya gustado. En la próxima creo que os hablaré del periodo de exámenes en este centro belga.

Tot de volgende keer! :D