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Tuesday, April 24, 2012

organización

Después de ocho meses en este país, he llegado a la conclusión de que necesito ser absolutamente inflexible con mis horarios. Ahí queda eso. 

Saturday, April 21, 2012

Brugge

Uno de los muchos canales de la ciudad.
Esta es una de las entradas que poco a poco fui dejando de lado, ya fuera por falta de tiempo o de ganas. Sin embargo, hoy vengo a contaros algunas cosillas sobre una ciudad muy bonita: Brujas, también conocida como "la Venecia del norte". Como no he estado en Venecia, no puedo deciros con exactitud si ambas ciudades son comparables. De todos modos, lo que está claro es que en Brujas veréis canales a montones. Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, lo cual hace de esta ciudad una parada obligada en un viaje por estas tierras. 

En primer lugar, me gustaría aclarar una cosa sobre el nombre de la ciudad: Brujas. Muchas veces me han preguntado qué relación existía entre el nombre de la ciudad y las brujas. La respuesta es "absolutamente ninguna". El nombre neerlandés de la ciudad, Brugge, viene de la palabra neerlandesa brug, que significa "puente". Un nombre más que apropiado para una ciudad en la que tales elementos arquitectónicos abundan. Asímismo, la supuestamente fiable Wikipedia alude al término Bryygia, procedente del antiguo noruego, y que posee un significado más que similar". 

Brujas, situada en la parte occidental de Flandes, es una ciudad de unos 115.000 habitantes y, como ya dije antes, repleta de canales, puentes y casitas que hacen que parezca una ciudad de cuento. Hasta el momento tan solo he ido una vez, pero espero volver a pasarme por allí antes de irme a España. Ese único viaje que realicé a esta ciudad tuvo lugar en septiembre, por lo que tendré que hacer un esfuerzo sobrehumano para acordarme de lo que más me impresionó de esa ciudad. 

Una de las cosas que más me gustó de una ciudad como Brujas es ese aire de pueblo de cuento que tiene. Si venís a tierras flamencas, no es nada raro ver ciudades asfaltadas en piedra, casitas de ladrillo, algún que otro tejado de pizarra, vírgenes en las esquinas de los edificios y muchos otros elementos que nos alejan de esas ideas de ciudades grises del norte. Brujas, como Sevilla, tiene un color especial por decirlo de algún modo. 

Una vista de esas que te dejan sin palabras. 
No sé si sabíais que me dan un miedo horroroso las alturas. Pues bien, aun así cada vez que tengo la posibilidad de contemplar maravillosas vistas intento tragarme mi miedo. Y gracias a eso tengo fotos como la que tenéis aquí a la derecha. 

Tras unas escaleras de caracol interminables y súper estrechas y algún que otro tropezón, mis compañeros y yo conseguimos llegar a lo alto del campanario de Brujas para ver toda la ciudad desde allí. Recuerdo que sacamos bastantes fotos dentro del campanario. Sí, fotos de esas que son maravillosas sobre todo cuando te das cuenta de que las has sacado todas a contraluz. Sí, fotos de esas que todos hemos sacado alguna vez. 

Bueno, pues esto ha sido todo por hoy. Hasta el momento tan solo he ido a Brujas una vez, pero espero pasarme antes de volver definitivamente a España. Me voy pero no sin antes mandar un saludo a mis compañeros de viaje. 

No tengo mis fotos en este ordenador, por lo que tuve que subir la primera foto que encontré en mi FB.

Nos vemos :)

Friday, April 20, 2012

Amai, es un día loco!

¡Buenas! Hoy os escribo desde la facultad. Lo primero que quiero deciros es que, como muchos otros días, he fracasado en mi intento por levantarme temprano y hacer de este viernes un día digno de recordar en cuanto a productividad. Los viernes suelen ser muy tranquilos porque solo tengo una clase: mi querida clase de "Métodos de análisis literario". Esta clase es una especie de batiburrillo de muchas cosas que ya he hecho en mi facultad aunque con un profesor irlandés bastante entrañable.

En mi entrada anterior os insistía por activa y por pasiva sobre lo importante que era no cerrarse al grupito de españoles durante vuestro Erasmus. Pues bien, en esta entrada me gustaría hablar del español, esa bonita lengua con cientos de millones de hablantes en el mundo y que cada vez estudia más gente. Absténgase de debates sobre si el español desbancaría al inglés como lingua franca, gracias.

Los belgas, cómo no, no podrían ser menos. En esta entrada os contaré alguna que otra anécdota que ilustra lo que pasa cuando algunos flamencos usan nuestra lengua :)

Lo primero ocurrió en la oficina de correos, ese maravilloso lugar que por la razón que sea acabamos visitando muchísimo más de lo que habíamos pensado en un principio. Tras coger mi número como en la charcutería y esperar a que las veinte personas que tenía delante enviasen sus cosas, la pantalla mostró mi número. Me dirigí hacia el mostrador y saludé a la mujer con un "Goeiemiddag!" lleno de seguridad y confianza en mi mismo. "Ik zou graag deze brieven naar Spanje sturen, en ik wil ook een bericht van ontvangst". Vamos, lo que viene siendo decir que quieres mandar las cartas a España con acuse de recibo. La señora me atendió amablemente hasta que, de repente, varias personas empezaron a requerir sus servicios, lo cual hizo que ella se estresase más de lo debido y acabase levantándose de su silla y profiriendo un grito de lo más cómico: "Amai, es un día loco!". Para los que no lo sepan, "Amai" es una interjección flamenca que denota sorpresa o asombro. Imaginaos mi cara.

Otro día en el Carrefour estaba yo con mi querida Cecilia y una cajera de inagotable energía quería cobrarnos inmediatamente al vernos pasar por la línea de cajas. Aún no hemos terminado, wij zijn nog niet klaar, no nos metas prisa, señora y cosas por el estilo. Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos cobró en español y se despidió de nosotros con un "Muchas gracias. Hasta la próxima" perfectamente articulado.

Finalmente, me gustaría hablar de cuando fui a la oficina de inmigración para informarme de lo que tenía que hacer si quería quedarme en Bélgica. Lo que más me sorprendió fue que me preguntasen en qué idioma quería hablar y que me buscasen alguien que hablase español. Por mi experiencia en España, diría que hacer que todos los funcionarios hablasen un idioma bien sería, nunca mejor dicho, como poner una pica en Flandes. Ahora bien, aunque el español de esta mujer era bastante decente, no pude evitar reparar en otra interjección genuinamente flamenca que repetía con asiduidad: "alleeee". "Si quieres quedarte en Bélgica tienes que, alle, hacer esto y alle". Para que os hagáis una idea, ese omnipresente "alleeee" (/alé/) es como el "like" empleado en inglés contextos que no se corresponden con su función comparativa habitual.

Aquí termina la entrada de hoy. Espero que os haya gustado. ¡Nos vemos!

Thursday, April 19, 2012

De Erasmus ervaring


Antes de nada, debo admitir que desatender el blog de esta manera no tiene perdón. Ha pasado más de un mes y yo sin dar señales de vida. Por eso hoy, después de tanto tiempo, vuelvo a publicar. Absténganse de hacer referencias a cierto cantante asturiano cuya producción artística presenta elementos andaluces y hablan de fumar un pito a pachas y cosas por el estilo. Vale, Rubén, deja la cafeína.

Como ya dijo Horacio en su día, "tempus fugit". Es algo que siempre decimos y que ha pasado a formar parte de nuestra cultura y nuestra filosofía de vida. El tiempo pasa, y estando de Erasmus pasa el doble de rápido. Seguro que si has estado de Erasmus entiendes de qué te estoy hablando. Si, por el contrario, no has ido de Erasmus o estás planeando irte, simplemente te lo dejo caer: tu Erasmus pasará rapidísimo.

De todos modos, no me gustaría convertir esta entrada en una reflexión teñida de nostalgia y melancolía. Creo que es mucho más apropiado en estos momentos que os cuente cómo me ha ido la vida todo este tiempo. Tengo bastantes cosas que contaros y, de momento, os contaré dos.

Lo primero que quiero contaros es que a veces, por muy extraño que parezca, me siento como si mi español se hubiera anquilosado. En palabras de Esperanza Gracia, diríamos que es algo que "me preocupa, me atormenta y me perturba". Sí, señores. Es una fuente ingente de desazón hasta el punto que a veces me planteo hacer yo cursos de E/LE en vez de plantearme impartirlos. Quizá esté exagerando un poco, pero lo que es cierto es que muchas veces mi español se resiente por culpa de una exposición tan prolongada e intensa a la lengua inglesa. Quien estudie filología inglesa me entenderá perfectamente. Después de tanto pensar en inglés llega un momento en el que dudas hasta de ti mismo. De todas modas, esta leve atrición lingüística que parezco sufrir no es nada que no se remedie con unas buenas lecturas y bastante escritura académica.

Reflexiones lingüísticas aparte, me gustaría retomar el tema de mi Erasmus. No me creo que me quede tan solo un mes de clase. Estar aquí ha sido toda una experiencia. Una experiencia de lo más gratificante y edificante no solo en el terreno académico, sino también como parte de "la escuela de la vida" a la que aludía Emerson en "The American Scholar" ("Life is our dictionary" es algo que intento tener presente en todo momento). Si hay algo que siempre he tenido ha sido una fuerte determinación por hacer lo que me gusta en cada momento. Cuando me decidí a irme de Erasmus, lo hice para explorar un campo del que conocía más bien poco: la traducción. Estoy aprendiendo muchísimas cosas aquí y, por encima de todo, todo esto me está ayudando en mi toma de decisiones con respecto a mi futuro profesional.

En los últimos días me han llegado varios mensajes de estudiantes de mi universidad a los que ya les han adjudicado sus destinos Erasmus. El denominador común de todos ellos es el miedo a lo desconocido. Si hay algo que abunda es la desinformación y, por mucho decálogo que publique la universidad, cada Erasmus es un mundo. "Para gustos, Erasmus", diría yo.

Si bien no puedo evitar fruncir el ceño y poner cara de viejo cascarrabias cuando oigo cosas del tipo "me dan igual mis asignaturas porque no voy a estudiar" o "me da igual adónde me lleven porque puedo estar de fiesta en todos lados", debo decir que cada persona es libre de elegir qué hace con su Erasmus. Yo no soy la persona más fiestera del mundo, pero no por ello me voy a poner a lanzar invectivas en contra de "los jóvenes de hoy en día que van de Orgasmus". Si para ellos está bien, para mí también. De todos modos, considero que es absolutamente posible encontrar un equilibrio entre la fiesta constante y el encierro.

Eso sí, a todos los que estáis planeando vuestro Erasmus para el próximo curso os digo una cosa: no os cerréis a vuestro grupito de españoles. Sé que es difícil conocer locales y que siempre tendemos a gravitar hacia gente de nuestro propio país porque se supone que nos hacen sentirnos más seguros cuando hay problemas y todo eso. No obstante, es importante recordar que el Erasmus está para conocer culturas nuevas. Qué queréis que os diga, irse de España para recrear España en otro país me parece una soberana pérdida de tiempo (y dinero). Además, ¿preferiríais una "all-Spanish party" a una fiesta internacional y multicultural? Yo creo que no. Y si decís que sí, me parece totalmente lícito aunque no esté de acuerdo.

Hablad inglés por mucho que os cueste, hablad con los locales (si son bordes pensad que los veréis solo durante ese año :P), si podéis intentad chapurrear en la lengua local, perdeos por las ciudades, salid, comed, bebed (todos de él... *off-topic*), cantad, bailad y, sobre todo, disfrutadlo.

El Erasmus solo se vive una vez a no ser que pidáis segunda estancia. Pero eso ya es otra historia.

Si tenéis alguna pregunta no dudéis en hacerla.

Nos vemos :)

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